Manual para esposas que deseen hacer de su esposo un cornudo consentidor

Y aquí otro artículo que traduje hace tiempo...



“How to Cuckold Your Husband”



Introducción

Convertir a tu esposo en un cornudo consentidor puede ser una de las más provechosas cosas que jamás hayas hecho. Un marido exitosamente convertido en cornudo consentidor será completamente sumiso. Satisfará todos tus anhelos sexuales, manejará todos los aspectos mundanos de tu vida, te permitirá dormir con quien tú desees, se sujetará a sí mismo a toda la humillación que tú quieras y, por supuesto, te amará incondicionalmente.

Pero sé cautelosa, lograr que él sea un cornudo consentidor puede también ser uno de los más difíciles retos. El proceso es largo, complicado, agotador y de ningún modo conlleva un éxito seguro. La tensión en tu matrimonio será increíble, y el éxito puede tomar semanas o meses. Sin embargo, al final el esfuerzo bien podrá valer la pena.

Espero que esta guía ayude a educar a las mujeres sobre la manera de comenzar el maravilloso viaje hacia la dominación femenina y alivie algunas de las aprensiones que pueden impedir a una mujer intentarlo. Después de leer este artículo, será más claro que hacer cornudo consentidor a tu marido no es tan difícil como parece, y que conseguir esta hazaña es más posible de lo que pensabas.

La principal causa por la que una mujer no cornea a su marido es porque cree que a él jamás le gustaría algo así – que no es el tipo de sujeto que pueda gustar de algo así. Este es un mito que debe ser disipado de inmediato. Muchos cornudos consentidores comienzan como esposos comunes. Tu marido puede ser tan varonil como cualquiera, pero no te preocupes, hacerlo cornudo consentidor es a menudo sólo cuestión de ayudarle a descubrir su lado sumiso. Ten en mente que debajo de todo su machismo y orgullo hay un tonto adorador de pollas que te suplica lo obligues a hacer todo tipo de guarradas.

Primero entrénate a ti misma

Piensa en la dominación femenina como una materia a aprender. Aquella esposa que decida convertir a su marido en un cornudo consentidor debe tener completo dominio de ciertas habilidades. Como si fuera una profesión, ella debe ir a la escuela, leer y practicar. De manera que, como una profesional, antes de empezar a entrenar a tu marido debes primero entrenarte a ti misma. Estás por emprender un increíble viaje; debes estar preparada ¿no lo crees?

El mundo de los cuernos consentidos es distinto del mundo normal. Tiene varias reglas y costumbres distintas de la vida cotidiana, de las cuales debes ser consciente. Debes sumergirte en esta nueva cultura. Para comenzar, empieza por leer historias eróticas sobre el tema de los cuernos consentidos.

Muchas mujeres antes de ti han entrado al mundo de los cuernos consentidos y han compartido sus experiencias. Aprende de ellas. La lectura de relatos te permitirá familiarizarte con este nuevo mundo y te hará innecesario tener que reinventar cosas. Además de relatos, puede que desees leer libros sobre dominación femenina y comprar videos sobre dominatrices que humillan hombres.

Debes también entrenarte para ser sexualmente independiente. Si quieres el control de tu esposo es preciso que no requieras su pene. En el futuro tendrás que negar a tu esposo los placeres de tu cuerpo y esto sólo será posible si eres lo suficientemente fuerte para abstenerte del sexo. Si estás pensando en convertirlo en cornudo consentido, seguramente el sexo entre ustedes no es de lo mejor, así que seguramente no te será difícil este punto. Mastúrbate a menudo. No escatimes en vibradores, dildos, lociones, ropa y pornografía. ¡Diviértete! Visita el sexshop local y pide ideas. También considera la compra de juguetes que, después de usar en ti misma, puedas utilizar en tu marido una vez que esté debidamente entrenado. La clave está en que cuando realmente tengas urgencia de follar, entrénate a ti misma para encontrar satisfacción en una fuente distinta de tu marido. Por ejemplo, cuando te sientas cachonda, toma tu vibrador.

Una buena forma de ayudar a tu entrenamiento es cambiar tu apariencia. Ponte como meta convertirte en una esposa caliente. El punto fundamental para una esposa caliente es expresar su sexualidad en todas las maneras, desde el tipo de zapatos que usa, hasta la manera en que se depila el vello púbico. Una esposa caliente viste ropa tan apretada como puede. Se pone todo el tiempo faldas cortas, perfume y tacones altos. Se peina y se maquilla diariamente. Por la noche usa ropa interior sexy. Va al gimnasio a menudo. Cuando va al supermercado no usa ropa interior. Si empiezas a hacer cosas como éstas, no sólo vas a enviar una señal a tu marido de que has cambiado, sino que además te vas a enviar una señal a ti misma. Porque te verás como un esposa caliente, pensarás como una esposa caliente y, por tanto, ¡serás una esposa caliente! Las ventajas de ser una esposa caliente son numerosas. Calentarás a tu marido mucho más, y aunque esto no llegara a ocurrir, los demás hombres se calentarán por ti, lo cual aumentará tu confianza y tu energía sexual aumentará, lo cual podrás canalizar en poder.

Siéntete libre de coquetear. Quizá ha pasado mucho tiempo desde la última vez que coqueteaste con otros hombres, de manera que necesitas practicar. Mira a los hombres a los ojos y sonríeles. Si algo se te cae en la oficina, agáchate a recogerlo sin doblar las rodillas. En la noche sal con amigas que les guste la fiesta. Plantéate la meta de coquetear al menos con un hombre al día. La clave es incrementar tu confianza. No sólo será muy satisfactorio saber que hay muchos otros hombres por ahí a quienes les interesas, sino que en el fondo de tu mente puedes usar este conocimiento como palanca contra tu marido.

Comenzando

Una vez que has entrenado, independizado de la polla de tu marido y aumentado tu confianza, es el momento de comenzar. La primera sumisión de tu esposo es la fase del proceso más desafiante. Aunque él desee ser tu esclavo se va a resistir. Hay muchas razones por las que él actuará así, como los estereotipos de género y los años de rutina entre ustedes dos, pero primero y más importante está el hecho de que él querrá seguir mandando en la relación. No sólo puede que él no acepte que desea ser tu perra, sino que quizá tampoco lo acepte para sí mismo. Jamás te dará el poder sobre él aunque lo desee. Esto violaría su virilidad. Necesitas arrebatarle ese poder – es la única manera.


Durante este tiempo el poder en su relación estará en flujo. Ninguno de los dos estará seguro de dónde se encuentra el otro. Esta incertidumbre será incómoda para los dos porque así es la naturaleza humana. Tendrás dudas como “¿estoy siendo demasiado dura con él?”, “¿fue esto una buena idea?”, “¿arruinaré nuestro matrimonio?”. Estos son pensamientos completamente normales, pero nunca debes compartirlos con tu esposo. Deberán ser tu propia carga. Compartir pensamientos de incertidumbre sólo insertará duda en su mente y mostrará debilidad. Su incertidumbre será el doble que la tuya, así que será mejor que seas su guía.

Aborda el tema

Definitivamente querrás hacerle saber lo que está pasando. Si él no lo sabe ¿cómo podrá ser parte del juego? Recuerda, tu marido desea ser marido consentidor. Lo único que necesitas es romper el hielo. Por ejemplo:

¿Alguna vez te ha comentado acerca de hacer un trío, swingers o algo extramarital? Si lo hizo, puede ser un buen punto de partida. Primero, calienta a tu marido de una manera en la que puedas seguir hablándole, por ejemplo, masturbándolo. Una vez que esté cerca del orgasmo pregúntale “cariño, ¿recuerdas cuando me preguntaste sobre tríos? ¿Aún te llama la atención el tema?”. Evalúa su reacción. Sus ojos pueden encenderse o su corazón comenzar a latir más rápido. Él va a tratar de ocultar su emoción, por supuesto.

Él preguntará “¿en verdad te llama la atención?”

Y tú podrás decir, “bueno, he estado pensando acerca de eso. Sería divertido realizar algunos cambios”.

O si sospechas que tu marido se masturba a menudo, intenta sorprenderlo en el acto. Entonces lo podrás llevar al infierno.

“Cariño, ¡esto es el colmo! Esta es la última vez que te sorprendo masturbándote. Es irrespetuoso y desagradable. ¡Las cosas van a cambiar a partir de ahora!"

Estos son sólo unos ejemplos de cómo iniciar a tu marido. Ten en cuenta la diversidad de maneras. También toma nota de que no se mencionan frases como “poner los cuernos”. En esta primera fase no hay necesidad de ser específicos. Lo único de lo que debes estar preocupada es de que el mensaje principal sea: "las cosas van a cambiar". De todas las historias que hayas leído acerca de esposas que ponen cuernos consentidos a sus maridos, elije el método que te sea más cómodo.

Sé mala

Una vez que le has dicho que las cosas cambiarán en la casa, tendrás que seguir adelante. Recuerda, él no te dará el control, debes arrebatárselo. Básicamente tendrás que ser mala con él. Si se te dio una formación humanista esto quizá no vaya a ser fácil para ti. Se te enseñó que debes tratar a las otras personas como deseas que se te trate a ti. Esta es una de las más difíciles partes de la dominación femenina porque estarás rompiendo esta regla de oro, pero una vez que lo hayas hecho se vuelve algo natural.


Inicia quitándole aspectos de su vida. Una de las primeras cosas que puedes hacer es alejarlo de su identidad. Por ejemplo, feminiza su nombre; Carlos puedes ser Carla, Roberto puede ser Bety. O infantiliza su nombre; Juan puede ser Juanito, Ricardo puede ser Riky. Tu principal objetivo es asociarlo con algo débil – históricamente mujeres y niños. A continuación sostén una plática acerca de este tema. Hazle saber que le estarás llamando de esta nueva manera desde ahora.

Otra cosa, ya no le permitas llamarte por tu nombre. Sólo entre iguales se pueden llamar por su nombre. Oblígalo a referirse a ti como “ama” o “diosa”. Cuando le preguntes algo que deba ser un sí o un no, haz que te conteste “sí, ama” o “no, ama”. Esto ayudará a condicionarlo como un subordinado.

En el mismo contexto, puedes llamarlo con sobrenombres como “pequeño” o “diminuto”. Y refiérete a su pene como “micropolla/miniverga”. Esto hará mayor su inseguridad en relación al tamaño de su pene, y si nunca ha tenido inseguridad, la comenzará a tener.

Otros ejemplos de ser mala con tu esposo son tomar su tiempo libre para que realice tareas, alejarlo de su dinero y posesiones exigiéndole que gaste poco en él, y limitando su vida sexual negándole sexo. Empieza con poco, pero firmemente. Lo quieres sumiso y te quieres dominante. Por ejemplo, haz que haga la cama a partir de ahora en vez de que tú lo hagas. Incluso algo tan intrascendente como hacer la cama tendrá un efecto sobre su sumisión. Cuando sientas que sea el momento adecuado puedes añadir tareas a sus responsabilidades, "cariño, ya que estás haciendo un gran trabajo al hacer la cama todos los días, a partir de ahora también tendrás que limpiar toda la habitación cada mañana".

Tómate tu tiempo para ser mala. Es más importante que estás cómoda con el proceso, que el proceso en sí mismo. Te estás entrenando para ser la hermosa y terrible esposa cuyo esposo desea complacer. Sé estricta con las reglas que impones. Si tu esposo no quiere sacar la basura hazle saber tu descontento. Castígalo con consecuencias reales si te desobedece.

Los castigos pueden variar dependiendo de tu estilo. Puedes ser pasiva agresiva limitándole el sexo. Puedes ser muy agresiva golpeándolo. Puedes obligarlo a hacer algo pervertido como comer su propio semen. Sólo asegúrate de comunicarte con él en el momento en que comete una desobediencia, para que sea consciente de que le castigarás por eso.

Siendo buena

La belleza de ser mala con tu esposo no tiene beneficios directos, éstos llegan en la manera en que redefines el ser buena. Las cosas que antes eran normales ahora serán tratos especiales. Él acostumbraba tener sexo contigo cada vez que quería, pero como ahora le has limitado el sexo, harás de éste algo eventual. Siendo constantemente mala con tu marido, bajarás el estándar de lo que considera agradable.

Aplica este concepto una vez que hayas establecido una base de maldad, lo cual probablemente tomará unas cuantas semanas. Podrás empezar a ser buena una vez que el ser mala se haya hecho tu norma. Por ejemplo, ofrécele una recompensa que obtendrá en su futuro buen comportamiento. Puedes decirle “he decidido hoy que si eres buen chico toda la semana y haces todas tus encomiendas, te regalaré una mamada el fin de semana”. Hace tan solo unas semanas, una mamada no valdría la pena por una semana completa de labores, pero debido a que ahora eres mala, el valor de una mamada ha crecido. Siendo “buena” de esta manera das a tu marido un incentivo para seguir tus reglas – y haciendo mayor tu control.

Es cuestión de palos y zanahorias. Le recompensas por buen comportamiento, le castigas por ser malo, y lo más importante, le recuerdas que te pertenece.

Primero tu placer

Una vez que te has entrenado en ser mala con él, puedes pasar a una nueva lección. Entrénalo para que subordine su placer al tuyo. Su nueva razón de ser será sólo el placer de su ama. Haz que sepa esto. Cosas como el nuevo auto que ha estado planeando comprar deberán estar fuera de su alcance. Adiós noches con sus amigos – tiene que quedarse en casa para limpiarla. ¿Ir de pesca? No, tiene que ir a la lavandería.

Esto no sólo lo degradará, sino que te dará más tiempo libre. Toma ventaja de esto y disfrútalo. Ve a la alberca y relájate, sal con tus amigas en la noche, acude a citas con otros hombres. Ya no te preocuparás por los niños en adelante porque tu marido los está cuidando. Y debido a que le tienes prohibido gastar dinero, habrá estado ahorrando, así que vete de compras. Hay más dinero ahora ¿no es así? Es tiempo de ser una esposa caliente – hazte de él.

Si no haces estas cosas por preferir ser amable con él, estarás equivocándote. De ti depende llenar el vacío producido por la frustración de tu marido. Si tan solo le obligas a que no compre ese nuevo auto que tanto desea, pero no gastas ese dinero ahorrado, le estarás enviando un mensaje incompleto. Gasta el dinero en ti y haz que lo sepa, “a mí, tu esposa, no me importa tu placer porque el mío es más importante”. Asegúrate de llenar ese vacío; no quieres que todo este esfuerzo se vaya al traste.

Cambiando la definición de sexo

Esta lección es especialmente importante. Definitivamente no más mamadas. La mamada es el epítome de darle placer. Ni siquiera tengas relaciones sexuales con él. Coito significa placer para ambos y tampoco es exactamente el mensaje que quieres enviarle. Si insiste en sexo, fóllalo con tu dildo favorito. Asegúrate de mencionar qué tan mayor es en comparación con su pene, y cuánto disfrutas de tener una verdadera polla dentro de ti. Si consideras indispensable tener sexo con él, una buena idea puede ser obligarle a usar uno o dos condones de larga duración o de los que limitan sensaciones. Esto reducirá significativamente su placer. En lo mejor en lo que puedes convertir el sexo es en que sea él quien te coma, punto. Puedes ponerte en cunclillas sobre su cara y forzarle a comerte el coño, o tenderte de espalda y obligarle a hacerte cunnilingus. De cualquier forma, él debe aprender pronto lo que quieres decir cuando dices “tengamos sexo”. A él, a lo más, le permitirás masturbarse después y sólo si ha hecho un buen trabajo.

Condiciones

A partir de aquí pudes llevar las cosas más lejos. Una buena manera de hacer esto es con condiciones. Una condición es básicamente un intercambio. Por ejemplo, “okey debilucho, te permitiré correrte esta noche, pero deberás correrte en tu mano y después comerte tu semen”, o “muy bien, perra, seré buena esta noche y te permitiré follarme, pero después tendrás que comerte el semen de mi coño”. Utilizando condiciones lo puedes llevar a mayores niveles de sumisión voluntaria. Esto es mucho más que el placer momentáneo que le darás.

Una vez que hayas llevado a tu marido a hacer algún acto degradante la primera vez por medio de una condición, las siguientes serán más fáciles. Supongamos que ha pasado un mes desde la última vez que le permitiste meterte la polla. Entonces una noche le ofreces la posibilidad de follarte con la condición de que tú lo follarás después. Él estará tan desesperado por sentir tu suave y caliente coño, que aceptará el trato. Esa noche le dejarás tener una buena corrida, pero entonces te pondrás tu dildo con sujetador y se lo meterás en su ano por primera vez. En adelante te será mucho más fácil follártelo, habrás roto la barrera inicial. Posiblemente ya no tendrás que negociar con él en el futuro, simplemente forzarlo.

Es recomendable que uses una condición cada vez que subes un grado de dominación. Por ejemplo, cuando introduzcas a otro hombre en la relación. Éste es un gran paso para él, así que tendrás que coaccionarlo con recompensas.

Pero no uses condiciones siempre. Son sólo una herramienta para utilizar en el inicio de cada etapa de dominación de tu marido. Conforme vayas tomando poder no te será necesario negociar. Podrás simplemente hacer con él lo que tú quieras. Una vez que hayas alcanzado este punto, usar una condición puede hacerte ver más débil.

¡Felicidades!

Eventualmente en este punto habrás alcanzado el nivel en el que puedes decir que oficialmente has condicionado a tu marido para ser un cornudo consentidor. Usualmente esto ocurre después de que lo has forzado a hacer algo tan depravado que ya no podrá respetarse a sí mismo. Quizá sea la noche en que tomaste su virginidad anal, la noche en que regresaste del bar a la casa y le hiciste comer el semen de otro hombre desde tu coño, o la vez que le forzaste a mamar el pene de otro hombre. Todo el trabajo duro que te hayas tomado para entrenarte a ti y a tu marido termina aquí. En adelante el cambio en su relación será tan evidente que ninguno de los dos podrá ser capaz de dar marcha atrás. Él estará asolado por la vergüenza y pena, y tú finalmente habrás degustado el éxtasis del poder absoluto.

También recuerda que un gran poder implica una responsabilidad. Ahora eres responsable de otra ser humano. Tendrás que tomar muchas más decisiones porque él ha delegado su autoridad en ti, su dominatriz. Habrás cambiado el propósito de su vida del logro de su felicidad, al logro de tu felicidad; le debes dar la oportunidad de cumplir esta nueva misión y él estará dichoso de cumplirla.

Ahora relájate, ¡lo has logrado! Disfruta las ventajas que los cuernos consentidos tienen que ofrecer. Vive una vida de ocio. Deja que tu marido se ocupe de las cosas mundanas. Haz que él haga todo tipo de cosas guarras y pervertidas. Duerme con otros hombres y ofréceles tu casa para pasarla bien. Sea lo que sea que hayas decidido hacer con tu cornudo, disfruta la lujuria de tener la decisión…

Comentarios

  1. Wow quién sea que haya escrito esto tiene 85% de la razón y sí fue una hembra tiene el 100% de la razón, yo solía tener en mente en tener a mi mujer sólo para mi pero en un cierto tiempo me dio curiosidad de que mi mujer follara con otro hombre y sí el era más dotado que yo mucho mejor y no me sentía bien en tener a mi mujer atada a mi, a tener sólo una verga mediana e inexperta que no la satisfaciera ni le haya dado.un orgasmo, y tampoco me gustaba la idea de que me corneara sin yo saberlo y pienso que es mejor sí todos lo sabemos y estamos de acuerdo y felices aún no encuentro la dama " a mi ama " que se atreva a cornearme con mi completo consentimiento ya que sólo basta con que me diga cuales serán las cosas que ella desea hacer para yo cumplir con sus órdenes después de todo es lo que deseo hacer en mi matrimonio sí hay alguna interesada dejadmelo saber tengo 24 años de edad y estoy muy caliente y deseoso por mamar la concha de mi mujer con mucha leche de mi corneador y también mamar su verga para que el también este feliz de follar a mi mujer y darle el placer que yo con mi inexperiencia y verga mediana no le puedo dar así como lo haría un macho de verdad ¿ y porque ? no sí así lo quiere mi ama y el macho que la follar le atrae mucho tal vez me puedan dar unos dos o tres hijos para así completar la familia, espero pronto haya una "ama" para mi y así hacer nuestras fantacias realidad !!!

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  2. Muchas suerte en la búsqueda de esa ama, amigo.

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  3. Hola! Yo también quiero que mi mujer me haga cornudo. Primero se lo mencione en la intimidad y luego hasta pense en castrarme para que ella este sin culpa, pero no pasaba nada. Cuando se fue de vacaciones le dije amor acostate con quien quieras y obvio no paso. Luego lo hable con ella me pidio disculpas y me dijo que iba a arreglar mi problema. Eso si me dijo si me gusta hacerlo y le tomo el gusto te lo aguantas. Me re excito. Y a ella también. Ahora estoy en la búsqueda de un macho que atienda a mi mujer.

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  4. Fenomenal, Ricardo. Ojalá a estas alturas ya hayas econtrado a la persona adecuada.

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  5. Que buen articulo
    Att trendemedianoche69@gmail.com

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  6. Para empezar tengo micropene y quisiera que mi pareja disfrutara con otro hombre mas dotado que yo, pero el hecho de imaginar a mi pareja con otro hombre me causa ira!!! pero a la vez excitación y me masturbo pensando en ello ¿Cual es la mejor forma ser un "cornudo consentidor" sin sentir celos?

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