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miércoles, 4 de abril de 2018

Encuesta Cuckold 2018

Encuesta Cuckold 2018




Para quienes estén interesados en aprender más sobre el mundo de los cuernos consentidos, les invito a participar en la Encuesta Cuckold 2018. Su propósito es indagar datos relevantes sobre este fabuloso fenómeno y analizarlos, a fin de derivar información útil e interesante relacionada con el mundo cuckold.

Me queda claro que no es un mecanismo 100% científico, ya quisiera yo, pero al mismo tiempo creo que puede derivar información de provecho. Si tienes pareja, inclinación cornuda y deseo de concoer más sobre el tema, por favor participa haciendo clic en el siguiente enlace (de Google Forms) y respondiendo la encuesta que te aparecerá. Son cinco minutos de tu tiempo respondiendo la encuesta, a cambio de contribuir con la investigación de este fascinante mundo.

Spanish version: https://goo.gl/forms/wuhvNufLCZ0XG4B53 (a ser llenada por personas cuya lengua materna es el español - to be filled by people whose native language is Spanish)).

English version: https://goo.gl/forms/H9lLD8F2mfCuNRmc2 (a ser llenada por personas cuya lengua materna no es el español - to be filled by people whose native language is not Spanish).

Tentativamente, la encuesta estará abierta por un par de meses, trancurridos estos, daré a conocer los resultados aquí y al mismo tiempo a los blogs y sitios que le hayan dado difusión a este proyecto, a manera de agradecimiento. La única intención de esta encuesta 100% amateur es ampliar la base de conocimiento que sobre el tema cornudo tenemos, ya que los científicos casi no se ocupan de estudiar este tema.

Cualquier sugerencia de mejora para futuras ediciones de la encuesta, con gusto las atenderé en los comentarios de esta entrada. También pongo a sus órdenes la cuenta de correo keratafilia@gmail.com.

De antemano, ¡gracias por participar!

domingo, 8 de mayo de 2016

Cornudos: ¿por qué tantos hombres fantasean con sus esposas siéndoles infieles?



El artículo que a continuación comparto, escrito por el Dr. Justin Lhemiller y publicado en Playboy, trata de explicar, sin éxito pleno pero aportando elementos valiosos, el fenómeno de los cuernos deseados. Como bien apunta el autor, las teorías abundan, pero personalmente no creo que la respuesta plena haya sido aún encontrada, máxime cuando la teoría más aceptada por la ciencia sea la dichosa guerra de espermas que presenta varios puntos débiles, como el hecho de que un cornudo "pro" ni siquiera pone a sus espermas en competencia contra los del "macho alfa", prefiréndolos resguardados bajo su dispositivo de castidad.

Personalmente, creo que el asunto es más simple: Natura nos mueve a la reproducción de la especie, pero no a todos nos asinga el mismo papel. A algunos individuos machos (llamémosles corneadores) los pone a competir para diseminar sus semillas en tantas hembras como sea posible. A otros (sí, los cornudos) les asigna la función de ser facilitadores de la reproducción. Así las cosas, cada individuo es recompensado con placer en función de lo bien que cumple su rol que le fue asignado biológicamente. Cuando sepamos más sobre las estructuras neurológicas de nuestro cerebro, nos daremos cuenta de que hay un área que determina el rol del sujeto en cuanto a su tarea reproductiva. Cuando le den su Nobel a quien descubra esto, ojalá por lo menos mencione que hace varias décadas un transparente bloguero medio loco ya había sugerido esta idea jajaja.




 

Cornudos: ¿por qué tantos hombres fantasean con sus esposas siéndoles infieles?

(http://playboysfw.kinja.com/cuckolded-why-do-so-many-men-fantasize-about-their-wiv-1520331507)

Un sujeto musculoso, de mediana edad, llega a casa con uno de sus amigos. Juntos se acercan a la candente esposa, quien reposa tumbada en el sofá, con el vestido más corto que posee. Olvidó ponerse ropa interior. De nuevo. El marido hace una proposición: resulta que siempre ha fantaseado con observar a su mujer teniendo relaciones sexuales con otro hombre. ¿Consideraría ella hacerlo con su amigo?

Ella observa al amigo. Es aún más musculoso que su marido. Su erección está casi estallando en sus pantalones. Ella comenta sobre su tamaño, sonríe y le pregunta a su marido: "¿estás seguro de que esto es lo que quieres?". Él asiente con la cabeza, toma asiento y comienza a masturbarse mientras que su esposa va ansiosamente hacia la entrepierna del otro hombre. Procederá a tener el más caliente e intenso sexo de su vida ante los ojos de su marido.


Si alguna vez has navegado en Xtube o PornHub, habrás visto seguramente ésta y otras escenas de cuernos presentándose una y otra vez. Pero, ¿por qué la pornografía hecha por y para heterosexuales tan a menudo muestra a hombres que disfrutan de dejar que otros hombres tengan relaciones sexuales con sus esposas?


La respuesta, en parte, es que hay una gran demanda de estas escenas. En una época en que la pornografía está prácticamente respondiendo en tiempo real a las demandas de los espectadores, los consumidores de porno han dejado claro que la observación de la esposa de alguien teniendo sexo con un individuo al azar es una prioridad. Cuando los neurólogos Ogi Ogas y Sai Gaddam analizaron los contenidos de mil millones de términos de búsqueda en línea como parte de su investigación para su libro del 2012 "Mil millones de pensamientos malvados", descubrieron que la pornografía cornuda es la segunda, después de "jóvenes", en las búsquedas de pornografía heterosexual. (Para los de mente más literaria, una búsqueda rápida de "cuckold" -el término en inglés asociado con "cornudo"- en Amazon produce cientos de libros, incluyendo títulos tan ingeniosos como "The Cuck Club" y "Lucky Cucky").
 
Pero no sólo el mercado de contenidos cornudos marca la tendencia. Aunque no lo creas, hombres de la red constantemente me envían sus fantasías acerca de ver a un desconocido dándole a su esposa. "Me enciende pensar en mi esposa teniendo relaciones sexuales con otro hombre", escribió un tipo. "Y no sólo el sexo 'bien', sino el sexo salvaje, apasionado, y muy satisfactorio para ella". Otro escribió: "me gustaría poder llevar a mi esposa a los clubes de sexo para que pudiera verla teniendo relaciones sexuales con otros hombres".


Permíteme explicarme. Como sexólogo, me fascina saber qué prende a las personas y por qué. Durante los últimos dos años, he invitado a los visitantes de mi sitio web para que describan de manera anónima sus fantasías sexuales más intensas. No es de extrañar, me llagan las fantasías obligadas, como tríos y orgías tradicionales, por no mencionar el gran interés en bondage, sexo forzado, travestismo y exhibicionismo. También me han llegado unas pocas fantasías con temas de Harry Potter.


Pero por encima de todo, he sido inundado con cuentos de hombres ansiosos de ver a sus esposas o novias tomadas por otros tipos. Casi siempre están mirando sin participar, y por lo general, es importante que el otro tipo tenga un pene más grande. A menudo, estos tipos no están escribiendo sólo para compartir su fantasía; están ansiosos por saber si este deseo es "normal" o saludable para un hombre heterosexual satisfecho sexualmete y dentro de una relación comprometida. 


Sin entrar en la cuestión de lo que significa que una fantasía sea "normal", mi respuesta a estos hombres, y debo aportar una opinión profesional, es que está bien omo una forma de entretenimiento. Pero no por las razones que se podrían esperar. 

Desde una perspectiva evolutiva, la idea de que un hombre obtenga placer de ver a su esposa con otro hombre es contraria a la intuición. Históricamente, los hombres han hecho todo lo posible para evitar ser "cornudos", o para encontrarse con que sus mujeres quedaron embarazadas de otra persona. Los cuernos no sólo limitan la capacidad del hombre de "esparcir sus propias semillas", sino que les obliga a malgastar sus escasos recursos en criar niños de otra persona. Se considera que el temor por los cuernos fue un factor clave que dio forma a la manera en que nuestros antepasados ​​masculinos dieron forma a los vínculos sexuales y, al día de hoy, es considerado por muchos científicos la principal razón por la que los hombres tienden a ser más celosos (a menudo de manera violenta) que las mujeres. 

Por supuesto, los hombres tienen menos que temer a los cuernos en la actualidad. Los avances anticonceptivos y las pruebas de paternidad pueden poner tranquilidad en las mentes de los hombres. Pero las fantasías cornudas no son exclusivas de la era moderna. Éstas fueron documentadas en los escritos de Freud y otros, mucho antes de que la píldora se hubiera inventado. Hasta donde se sabe, los hombres de hoy no están en las fantasías cornudoias sólo porque se han convertido en "seguras". 

En el discurso popular, no hay escasez de teorías sobre el origen de las fantasías cornudas, o triolismo, como se le llama en el vocabulario de los psicólogos. El columnista Dan Savage ha impulsado la idea de que estas fantasías son una erotización de la ansiedad del hombre, de que su mujer lo engañará. En otras palabras, ante la amenaza de la infidelidad los hombres convierten su miedo en algo sexualmente excitante. Más recientemente, el periodista Anneli Rufus argumentó que los cornudos son sólo masoquistas que "se deleitan en la agonía psicológica" de la situación humillante. 

Pero los psicólogos no compran ninguno de estos argumentos. La erotización es una estrategia que rara vez se cambia por otros miedos. Así que ¿por qué lo haría con el miedo a la infidelidad? Adicionalmente, mientras que el argumento triolismo-masoquismo podría aplicarse en algunos casos, resulta débil cuando se tiene en cuenta que la mayoría de quienes fantasean con cuernos rara vez desean otros actos masoquistas (como ser azotado o flagelado), y sus intereses tienden a surgir en la edad adulta, a diferencia de los sadomasoquistas, cuyos intereses tienden a desarrollarse en los primeros años de la adolescencia.

Cada vez más, los científicos prefieren una explicación biológica sobre la base de un creciente cuerpo de trabajo sobre la competencia del esperma. Esta investigación muestra que cuando una mujer se aparea con varios hombres, los hombres pueden mostrar cambios de comportamiento y biológicos destinados a aumentar su probabilidad de fertilizar el óvulo sin siquiera darse cuenta. Por ejemplo, cuando los hombres se masturban con pornografía de varios hombres teniendo relaciones sexuales con la misma mujer, su eyaculación contiene espermatozoides más activos que cuando se masturban viendo a un trío por mujeres, según un estudio de 2005 que incluyó a 52 hombres. Otras investigaciones han encontrado que los hombres refieren empujar más rápido y profundo en las relaciones sexuales cuando sospechan que su pareja les ha engañado, presumiblemente como una manera de desplazar el esperma rival. Estos hallazgos sugieren la provocativa posibilidad de que los hombres están "cableados" para encontrar escenarios cornudos excitantes, pues promueven comportamientos que ayudan a su propio esperma a ganar una rabiosa guerra de esperma intra-vaginal. 

Sin ambargo, no todo el mundo está convencido de que la competencia de esperma es la clave. "Pienso en ello como el 'Síndrome de King Bee' ", David Ley, psicólogo y autor de "Insatiable Wives: Women Who Stray and the Men Who Love Them", explica por e-mail. Muchos hombres que ha conocido, simplemente se han liberado en la idea de otros tipos deseando a sus esposas. Ellos piensan para sí mismos, " 'mira qué caliente y atractiva mujer tengo' y cómo ello refleja el poder del hombre", dice Ley. "Exhibir y compartir a una mujer atractiva es un símbolo de estatus".
 
Dicho esto, las fantasías cornudas pueden tener varias motivaciones, y los factores que intervienen podrían no ser los mismos en todas las personas. Las normas sociales y culturales probablemente juegan un papel en la formación de estas fantasías, también. De hecho, las tendencias de búsqueda en Internet revelan que el interés por porno cornudo ha aumentado en la última década, lo que, según Ley, "refleja una compleja interacción de la liberación sexual y económica de las mujeres,
la tecnología rompiendo paredes de privacidad y confidencialidad, cambiando los matrimonios y haciendo más liberales los valores sexuales". Internet no solo ha sido fundamental al proveer validación pornográfica y una salida sexual para los hombres con fantasías cornudas; sino que también permite a las parejas reclutar fácilmente sin ataduras terceras personas para explorar estas fantasías en la vida real. 

Con base en mi lectura de la ciencia, las fantasías cornudas parecen ser un deseo sexual masculino normativo. ¿Pero se deben hacer realidad estas fantasías? Ley advierte que "estas fantasías se basan en fuertes emociones y programación social, por lo que no debe ser entendida a la ligere o sin un análisis cuidadoso". Llevar a otras personas a tu cama tiene el potencial de afectar tu vida sexual y el matrimonio de maneras buenas y malas una vez que la acción termina- una realidad que los videos porno tienen el lujo de evitar.

jueves, 20 de agosto de 2015

El escándalo Ashley Madison: puritanismo e hipocresía



Imposible no hablar en este sitio, dedicado al gusto por los temas de "infidelidad", del mega escándalo de moda: el hackeo de Ashley Madison, el sitio de contactos para personas infieles más exitoso a nivel mundial.

Considerando los hackeos que entidades tan importantes como el gobierno del Estados Unidos (con aquello del Wikileaks), Sony y Adobe, han tenido en años recientes, no es de sorprender que entidades menos grandes también los sufran, y no veo por qué AM deba ser la excepción.

Tras su ceiberataque a AM, el grupo de hackers lanzó una amenaza: o los dueños cerraban el sitio, o se harían públicos los registros de decenas de millones de personas inscritas en el portal. AM hizo caso omiso a la extorsión y el grupo cumplió su promesa. Se dice que hoy miles de abogados se frotan las manos por el delicioso manjar que los hackers les regalaron (aunque no creo que sea tanta la gente que pretenda divorciarse por tan pecata minuta, pero de que los hay, los hay).

¿Pero qué habrá de ganar el grupo de hackers con este ataque y exhibición pública de decenas de millones de personas? ¿En verdad se trata de un grupo de puritanos cibercriminales que han emprendido una cruzada en favor de "la decencia y las buenas cosumbres", como parece que se quisieron presentar? Creo que más bien se trata de la venganza de alguien, quizá algún exempleado de AM, porque este tipo de enconos rabiosos parecen más bien algo personal. En fin, parece que el FBI ya investiga el asunto, veremos en qué acaba.

Sin embargo, lo que más me ha sorprendido de este escándalo es la enorme cantidad de puritanos que condenan a los personajes que supuestamente aparecen en "la lista" por "infieles y mentirosos". Todo mundo avienta la "primera piedra", cuando todos sabemos que vivimos en una sociedad hipócrita, en la que las personas que condenan la infidelidad, a menudo son también quienes la practican.

Y es que, ¿qué diferencia hay entre un miembro de AM expuesto en este escándalo y un "infiel" que usa otro tipo de recursos para sus prácticas "infieles"? ¿Cómo condenar a esos 37 millones de "adúlteros" cuando hay evidencias de que más de la mitad de hombres y mujeres han sido infieles alguna vez? ( http://www.statisticbrain.com/infidelity-statistics/ ). ¡Hablamos de más de 3,000 millones de personas!

Enfrentémoslo: la monogamia no nos es natural, lo cual explica que seamos incapaces de cumplir promesas de fidelidad. Al mismo tiempo, es necesario reconocer que el engaño es despreciable. Una vez más, queda claro que el camino más honesto para la gente activa sexualmente es la relación abierta.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Sexólogos y cuernos consentidos



He leído varias opiniones de "famosos" sexólogos acerca de los cuernos consentidos. Pocos la califican como una práctica sexual "recomendable".

Como un ejemplo, consideremos este texto de "Diez cosas que las mujeres desean que los hombres sepan acerca del sexo" ("Sexo para Dummies", Dra. Ruth K. Westheimer).

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El sexo "guarro" no es sexy

Recibo muchas cartas de mujeres preguntándome por qué los hombres siempre quieren hacer algo "guarro". . Probablemente, la solicitud más frecuente es que el marido vea a su esposa teniendo sexo con otra mujer. Algunos hombres sólo quieren mirar, en tanto que otros planean participar. A algunos hombres no les importa si la otra persona es mujer u hombre; ellos sólo quieren participar en un trío. Otros hombres quieren unirse a algún grupo de intercambio de esposas o visitar un club de sexo. No estoy diciendo que las mujeres nunca propongan este tipo de comportamientos, porque sí lo hacen. Pero la mayoría de las veces son los hombres quienes tienen este tipo de apetitos inusuales.

Una cosa que las esposas de estos hombres quieren saber es por qué, y no puedo darles una buena respuesta. Es posible que los hombres tengan una imaginación más activa, o tal vez han visto demasiadas películas porno. Sea cual sea la razón, la mayoría de las mujeres no quieren ser parte de esas escenas. Ellas están muy contentas teniendo sexo con su hombre, sin nadie más uniéndoseles o mirando por ahí.

Estoy a favor de las fantasías, así que jamás les sugeriría a los hombres que paren de fantasear. Quienes quieran solicitar a su esposa o novia una particular fantasía, adelante. Pero no deben tratar de presionarla si ella dice no. Pretendes hacer lo que sea para encenderte cuando estás con ella. Pero si exageras sólo provocarás que ella se enfríe, y en vez de tener sexo "guarro", dejarás de tener sexo.

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A mi jucio, la Dra. Westheimer nos presenta una visión demasiado conservadora acerca del tema que nos ocupa. 

Otro sexólogo muy famoso en Estados Unidos, Dan Savage, dice lo siguiente, en una respuesta que da a una afligida mujer que se queja de que su esposo le pide que tenga sexo con otros hombres:

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"Los cuernos consentidos no son como el sexo oral, ni como el bondage ligero, ni como el esposo deseando vestir pantaletas. Como lo escatológico o el sadismo "hardcore", los cuernos consentidos son "un fetiche demasiado fuerte", lo cual implica que es un fetiche sobre el cual tu esposo no tiene derecho a esperar que lo complazcas. Los riesgos emocionales y físicos son muy altos... como esposa tienes el derecho a decirle a tu marido "tienes que parar esto. Puedes fantasear acerca de lo que quieras, pero esto es algo a lo que yo jamás accederé". Entonces, por el bien de su matrimonio él tiene que prometer no sacar de nuevo el tema. Tú, por tu parte, tienes que prometer no obsesionarte acerca de lo que podría estar pasando por la mente de él cuando ambos tienen sexo".
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Vaya visión más limitada. Sinceramente, comparar los cuernos consentidos con el sadismo "hardcore" o lo escatológico es una exageración imperdonable para alguien a quien se le considera "experto". Máxime, cuando este sexólogo se considera a sí mismo "liberal" (en realidad sólo es liberal en temas de homosexualidad, asunto del que es experto porque la vive en carne propia).

Pero, por fortuna, no todos los sexólogos son tan cuadrados. Una de las recomendaciones más sensatas que he leído acerca de este tema proviene de Hanne Blank, quien responde así a un marido enredado en el asunto:

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"Explora tu entorno. Estudia mucho. Juega seguro y diviértete. Respétate a ti mismo, respeta a tu esposa, respeta su relación, respeta tu mente y tu salud. Haz lo que sea seguro, sano, consensuado, y "préndete", pero no lo hagas en la ignorancia o asumiendo que la realidad será tal como la fantasía. Puedes tener fantasías sobre volar un avión, pero no serías tan tonto como para tomar el control de uno sin antes aprender a pilotearlo, ¿no es cierto?"
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Efectivamente, los cuernos consentidos no son cualquier cosa y conllevan riesgos importantes. Sin embargo, tampoco es algo que se deba prohibir a priori. "Dominen el asunto y luego, si están seguros de lo que harán y lo desean, háganlo con toda la preparación posible", me parece una  recomendación muy responsable.

jueves, 31 de mayo de 2012

Cuernos y divorcio

Es muy común la ocurrencia de casos de parejas "open mind" que terminan en divorcio. Es ésta una de las principales razones por las que tantos sexólogos no recomiendan la inclusión de terceros en la actividad sexual de la pareja. Sin embargo, queda claro que ni todos los divorcios son producto de la incorporación de terceros en el sexo, ni todas las parejas que incluyen a terceros en su relación terminan en divorcio.

¿Qué es entonces lo que determina el éxito de una pareja con relación abierta?


Primeramente, es importante notar que tarde o temprano las parejas reciben la visita del Sr. Tedio. El tedio en la pareja se explica en el hecho de que el ser humano no es monógamo por naturaleza. Natura nos mueve, tanto a hombres como a mujeres, hacia la búsqueda constante de nuevas parejas sexuales, como un medio de favorecer la conservación de la especie. Por tanto, la constante búsqueda de parejas sexuales no es producto de capricho o "maldad", sino resultado de un impulso natural codificado en nuestro instinto. He ahí la gran incidencia de "infidelidad" en nuestra sociedad.

 Ante esta realidad, las parejas tenemos tres opciones:

  1. Permanecer unidos y sin sexo con terceros. Es lo que la sociedad "tradicional" dicta, pero muy pocas parejas lo logran por la sencilla razón de que va contra Natura.
  2. Romper con la pareja cada vez que "la magia" se va. Es lo que la sociedad "moderna" sugiere. Si ya no te sientes enamorado, sepárate y búscate alguien más. Suena bien, pero ir de pareja en pareja deriva en la no consolidación de relaciones estables.
  3. Permanecer unidos en una relación abierta. Si la fidelidad parece ir contra Natura y las separaciones recurrentes también derivan en infelicidad, ¿cuál es entonces el camino? ¡Las relaciones abiertas! Éstas permiten la construcción de una relación de pareja estable y, al mismo tiempo, abren la puerta para el disfrute al que Natura nos mueve.


Para lograr el éxito en una relación abierta son muy importantes la comunicación y la información. Es muy recomendable que la pareja profundice unida en la temática sexual. Conforme se adentra en el mundo de la sexualidad, irá rompiendo tabúes y encontrándose con un estilo de vida que, si bien aún no es admitido socialmente, sí trae muchas otras cosas positivas a cambio, como la posibilidad de disfrutar sexualmente de otras personas (ya sea que ambos se pongan los cuernos mutuamente, ella se los ponga a él - cosa que nos mola a tantos - o viceversa), sin que ello implique un debilitamiento de la relación de pareja.

sábado, 19 de mayo de 2012

¿Por qué nos gustan los cuernos?



"¿Por qué nos gustan los cuernos?" es tan fácil o difícil de contestar como "¿por qué nos gusta la música, el deporte, la lectura, el cine, etc.?". Con esto quiero decir que la afición cornuda no es muy distinta de cualquier otra afición, en lo que hace a su origen.

Entre los muchos factores genéticos, como la altura o el color de piel, seguramente existe un menos obvio "gen cornudo", el cual puede ser definido como "la capacidad de gozar del disfrute que la pareja sexual tiene con otras personas".

La magnitud de esta "capacidad" varía en un rango muy amplio, lo cual explica que haya personas que adoran ver a su mujer con otros, en tanto que otras más detestan la pura idea.

Esta magnitud también varía a lo largo del tiempo en cada individuo, dependiendo de su entorno y de los eventos que ocurren en éste. Esto explica por qué algunas personas que no se consideraban "almas cornudas", repentina o paulatinamente comienzan a adquirir esta "capacidad".

De manera que la pregunta "¿por qué me enciendo al ver/imaginar a mi esposa con otro hombre?" es similar a "¿por qué tengo este color de piel?"... ¡porque nací con la tendencia a tener este color y el nivel de exposición solar que he tenido me ha cambiado de esta manera!".

Esta teoría de una tendencia cornuda de nacimiento puede parecer simplista, pero pretende ser simple. La idea de una "tendencia natural para el disfrute de algo" podría explicar cosas como "por qué no toda la gente disfruta al mismo nivel los deportes, la música, viajar, la tecnología, etc.".

En resumen, ¿por qué nos gustan los cuernos? Porque nacimos con la inclinación de disfrutar de éstos y eventualmente algunos eventos de nuestra vida han estimulado o restringido el desarrollo de esta tendencia natural.

Otra duda podría ser ¿qué hizo que la naturaleza humana incluyera "el gusto por los cuernos" como un factor entre los muchos que nos definen? Quizá es una consecuencia del instinto de conservación de la especie. La reproducción, propia o ajena, es un beneficio para la conservación de nuestra especie y, por tanto, Natura nos recompensa con placer. Disfrutamos de follar, pero también disfrutamos de ver cómo otros follan, pruba de esto es el evidente éxito del porno.

El silogismo es simple: disfrutamos de ver follar a "otras personas", nuestra esposa es "otra persona", por lo tanto, disfrutamos de ver a nuestra esposa follar. Más claro, ni el agua.

Pero de aquí se desprenden al menos dos dudas:

1) Si supuestamente es natural que el hombre disfrute de ver a su esposa follar con otros, ¿por qué tantos hombres detestan la pura idea? Es decir ¿por qué hay quienes odian la idea de que su mujer les ponga los cuernos?

2) Si supuestamente nos gusta ver a nuestras esposas follando con otros porque sencillamente nos gusta ver a otras personas follando entre sí, ¿por qué a tantos hombres les gusta mucho más ver a su mujer follando con otros que a cualquier otra mujer? Es decir ¿por qué hay quienes aman la idea de que su mujer les ponga los cuernos?

Uno de los elementos clave de la biología es la diversidad. Si no todas las personas tenemos la misma estatura, el mismo color de piel, el mismo gusto por los deportes extremos... ¿por qué deberíamos de tener el mismo gusto por los cuernos? Unos adoran viajar, otros aman el cobijo de su hogar; unos gozan del rock pesado, otros prefieren música para meditación; unos se deleitan viendo cómo un sujeto en mallas tortura a un astado, otros adoran a los animales.

No todo es genética, por supuesto. En el ser humano el aspecto cultural es fundamental. Si toda la vida te han dicho que aceptar que tu pareja te ponga los cuernos es de seres "despreciables", por supuesto que, de sentir esa inclinación, tratarás de reprimirla. Sólo el tiempo y el acceso al conocimiento pueden ir rompiendo las cadenas.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Fases de desarrollo del cornudo consentidor

Hace tiempo publiqué en el hilo de "Cornudos Consentidos Sumisos" esto que considero las etapas de desarrollo del cornudo consentidor...


1) La inocencia. Uno va por la vida creyéndose aquello de que la luna es de queso y la fidelidad existe. "Jamás le pondría el cuerno a mi mujer y ella es incapaz de ponérmelo a mí" (¿dónde hay de ésas?). "Nadie se atreva a tocar a mi mujercita, porque me lo 'quebro', soy bien machote" (ajá). La naturaleza del ser humano es la monogamia... (sí, Chucha y tus pantimedias).

2) El despertar. Algo sucede. Alguien mira lascivamente a nuestra mujer y lejos de molestarnos, nos agrada. Nuestra mujer cada vez es más puta en la cama, sabemos que nos quedamos cortos contra lo que ella merece, queremos darle más y más y más. Comenzamos a imaginar/soñar a nuestro jefe/amigo/vecino beneficiándosela... ¡y lo disfrutamos! Pensamos que estamos mal de la cabeza, pero al husmear en la red nos damos cuenta de que... ¡los cornudos somos mayoría! Hemos despertado.

3) La fantasía. Hemos asumido nuestra condición de cornudos pero nos resulta imposible hablarlo con ella. "¿Qué va a decir?", "¿cómo se lo tomará?", "yo sé que ser cornudo es de lo más común y normal, pero ella no, pensará que soy un depravado, un poco hombre, un... un... maricón". Ante la imposibilidad de hablarlo con ella estrechamos lazos de amistad con otras personas afines a nosotros. Intercambiamos experiencias y, cuando es posible, fotos de nuestras mujeres. Escribimos relatos reales o ficticios, relacionados con el tema. Nos pajeamos pensando en nuestra mujer haciéndolo con otros.

4) La seducción. La fantasía no nos es suficiente. Necesitamos dar el paso. Finalmente decidimos encararla y confesarle: "me gustaría que lo hicieras con otros". Las reacciones de ellas varían mucho y van desde el drama ("¡ya no me quieres!") hasta la aceptación ("¡ya te habías tardado!"). Pero lo normal es un punto intermedio... "no me pidas eso", "no estoy preparada para algo así", "sentiría invadida mi intimidad", etc. Comenzamos a venderle la idea, "es que me gusta que disfrutes", "no tiene nada de malo", "asómate a la red y verás que es de lo más normal".

5) Los cuernos virtuales. Tras mucho rollo la nena decide aceptar, pero sólo a nivel de juego. "Bueno, tómame unas fotos guarras y mándaselas a la bola de depravados de la red"; "esta bién, acepto chatear guarradas con tus amigos de Internet, pero no pasará de ahí". Es así que diálogos en chat, relatos, foto-corridas y photoshopazos pasan a ser nuestros cuernos virtuales. Rico, muy rico... ¡pero queremos más!

6) Los cuernos reales. Por fin uno de los corneadores virtuales la logra convencer. Nos dice un día "está bien, puchunguito, te voy a complacer en eso de acostarme con otro, pero conste que sólo es para complacerte" (por dentro se muere de ganas). Una noche, un hotel, rubor en el rostro (real y artificial), un condón, una polla distinta invadiendo a nuestra nena. ¡La meta se ha logrado! ¿La meta? ¿Cuál meta? ¡Esto sólo es el inicio!

7) Las grandes ligas. Finalmente la nena entiende el concepto. Otra salida con el mismo chico; ahora con este otro; ¿qué tal esta vez con un negrazo como los que salen en la red? Los bares liberales. Las salidas cada fin de semana. El ligue con el compañero de trabajo, el ligue con el de la tienda de la esquina. "La gloria eres tú".

La duración de las etapas varía en cada caso. Habrá incluso quien se salte alguna de ellas, pero estimo que más o menos por ahí va la cosa. Si alguien desea agregar conceptos o corregir algún error en esta especie de "taxonomía del cornudo en cuanto a su etapa de desarrollo", por favor, aporte su punto de vista.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Infidelidad consentida ¿homosexualidad encubierta?



Recién leía en este sitio (http://morboerotico.blogspot.com/2010/05/por-fin-la-parafilia-tiene-nombre.html) acerca de la opinión de alguien llamado "R.Senf" respecto a que el gusto por compartir a la mujer "es una forma de homosexualidad encubierta". De hecho, no es la primera vez que leo ideas similares y tengo la sospecha de que las comparte mucha gente poco adentrada en el tema, por lo que me permito hacer algunas reflexiones.

1) Para un homosexual es mucho más fácil dar cauce a sus inclinaciones relacionándose directamente con otro homosexual, que tratando de involucrar a su mujer para acceder a ese tipo de sexo. Es decir, la mejor forma de practicar la homosexualidad de manera encubierta es relacionándose directamente con una persona discreta que sea del mismo sexo y tenga las mismas inclinaciones, y no involucrando a terceras personas.

2) Cierto es que la práctica de la infidelidad consentida a menudo conlleva prácticas homosexuales entre corneador y cornudo, tales como felaciones del segundo al primero o cosas similares, pero éstas no necesariamente son la meta de la relación, sino un complemento de morbo erótico por sumisión, un ingrediente mucho más atractivo para el cornudo que la homosexualidad por sí misma.

3) Habrá excepciones, pero la gran mayoría de los cornudos consentidores son grandes amantes de la belleza femenina. Hablamos de heterosexuales o, en todo caso, bisexuales, pero un homosexual de verdad ni siquiera tiene antojo de tener sexo con personas de distinto sexo y, mucho menos, de casarse con una.

Nada tendría de malo que la inclinación cornuda fuera una expresión de la homosexualidad, pero queda claro que no lo es.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Si te vas a poner los cuernos, póntelos bien



En los foros sobre la temática, siempre resulta un tanto cuanto complicado hablar acerca de los riesgos que la práctica de la infidelidad consentida conlleva, pasa uno por aguafiestas, y no faltan los jitomatazos. Sin embargo, la intención es prevenir, no necesariamente desincentivar. Los cuernos, al igual que todo en la vida, si te los vas a poner, te los debes de poner bien. Hablo de que una vez que la pareja decide entrar al ruedo, ambos adquieren ciertas obligaciones, si acaso se desea conservar la relación, claro. El cornudo, por ejemplo, nunca debe caer presa de los celos. Se pueden sentir, claro que se pueden sentir, son parte del juego, pero lo que no se puede es ser víctima de ellos y, en función de eso, hacer estupideces. Para ejemplo, pongo el caso de un internauta que hace unos meses colocó en un mensaje en un foro de preguntas y respuestas. Habla de que tras los cuernos y en un arranque de celos se le ocurrió desprestigiar a la chica. Error tan terrible como común. ¿Real o ficticio? No lo sé, pero de que se dan casos, me consta.

Aquí el mensaje: (http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20100328070858AAga45l)

Miren lo que sucede es que tuvimos una relacion hace un año y ahora analizando las cosas creo que ambos no estabamos conscientes de ser "cuckolds". Se dieron muchas cosas en base a prejuicios. Fuimos novios y ella me negaba sexo argumentando lo de las enfermedades venereas y de ke era virgen. Ella ya salia desde hace mucho tiempo con varias personas al mismo tiempo, es decir, viviamos algo asi como una relacion cuckold, ella me contaba en parte lo que vivia con ellos, diciendo que eran solo "fajes" . Lo que si me traiciono bastante fue que en una ocasion ella me confeso que le hizo oral y sexo completo sin condon a un tipo gorila. Eso me enojo muchisimo pues a mi me pedia condon para todo. Yo me vengue de ella destrozandole la reputacion, la hice añicos y ambos salimos muy lastimados.

Intente durante todo este año pedirle perdon pero no ha funcionado, los primeros 6 meses si me contestaba pero ahora ya ni eso, esta muy dolida.

Analizando ahora la relacion creo que ningun de los dos estabamos conscientes de ser cuckolds. Ella es muy joven, tiene 20 años y yo 28. De hecho ni siquiera sabiamos que era el termino cuckold, yo fui leyendo sobre eso.

Creo que a ella le daba mucha verguenza vivir plenamente la sexualidad y aceptar que le gustaba compartir las historias sexuales. En mi caso a mi me daba una sensacion de celos-exitacion que no he sabido definir. Me ganaron los celos y el dolor por la traicion que he hizo y la perdi.

A veces le intente hablar a ella de eso modelo de sexualidad cuckold, pero creo que lo ve como fuera de lugar.

El caso es que yo la deseaba y la deseo con unas ganas inmensas, lo que daria por tenerla nuevamente. Por otro lado ella esta sumamente dolida, y se que de vovler a iniciar una relacion creo que ambos conservariamos los recuerdos dolorosos.

No se que hacer, yo realmente quisiera olvidarla pero creo que no la puedo dejar de pensar debido a que encontre la priemer mujer en mi vida que me daba esa sexualidad cuckold que yo no habia experimentado como tal. El problema era que a mi me limitaba sexualmente pues eran solo fajes y a ellos si les daba todo.

Siento que ella tambien me extraño mucho al principio pues se acostumbro a mi bastante. Ahorita no se qu epiense ella, igual y ya me haya desplazado con otra persona. El caso es que la amo y quiero estar con ella, racionalmente mi mente me dice que ella significa problemas pues es mentorisa, es traicionera, le gustaba enganchar a los hombres para despues lastimarlos. Lo hacia a veces inconscientemente porque a mi me trataba diferente pero tiempo despues le gano su naturaleza y me trato mal.

Sera que debo de intentar salvar mi relacion cuckold o definitivamente me introduzco droga para poder calmar la ansiedad de no tenerla...La amo y la deseo sexualmente como a ninguna, lo malo fue que ella se encargaba de alimentar ese deseo y asi me dejo...A veces me dan ganas de aventarme de un puente...Trato de salir con otras mujeres pero no se me va de la cabeza, que hacer??

lunes, 20 de septiembre de 2010

Revelaciones keratáfilas de Google...



Cuando empecé a darme cuenta de que me atraían los cuernos, hace ya algunos años, pensé estar enfermo. Supongo que muchos de quienes crecimos en un entorno tradicionalista nos sentimos igual al principio. Luego, gracias a la red, me di cuenta de que el gusto por los cuernos no es nada raro, lo cual, sin duda, me dio "alivio".

Hace unos meses, jugueteando con Google, encontré algo que quizá no sea nuevo para muchos, pero sí para mí: ya ven que cuando están escribiendo algo en la barra de búsqueda de Google, el buscador trata de anticipar nuestra búsqueda (autocompletar), presentando opciones que encajan en lo que hemos escrito, y la cantidad de resultados esperados para cada opción (funcionalidad que hoy en día Google ha suprimido, quizá por lo reveladora). Pues bien, me ha llamado la atención que al estar escribiendo "mi esposa", las 3 opciones que presenta Google con más resultados esperados son las siguientes:

  • Mi esposa con otro hombre - 11,700,000
  • Mi esposa con otro - 8,840,000
  • Mi esposa y mi amigo - 5,220,000
En cuarta posición, ya muy distante, encontramos:

  • Mi esposa no quiere tener relaciones - 1,480,000
Noten que no fue "mi esposa cocina riquísimo", "mi esposa es un ángel" o cosa por el estilo.

De igual manera, si ponemos "mi mujer", obtenemos:

  • Mi mujer con otro hombre 7,820,000
  • Mi mujer tiene un amante 2,930,000
  • Mi mujer no quiere hacer el amor 2,750,000
¿Acaso en lo que más pensamos los hombres cuando tenemos a nuestra mujer en mente es "con otro"? Aparentemente sí, por lo menos cuando colocamos un texto en la red, resguardados en la intimidad y el anonimato que ésta nos ofrece.

Pero ¿qué es lo que escriben ellas en relación a "mi marido"?:

  • Mi marido no me hace el amor ¡¡¡ 22,900,000 !!!
  • Mi marido no me quiere 3,820,000
  • Mi marido no me toca 1,770,000
¿Y con "mi esposo"?...

  • Mi esposo no me quiere 4,880,000
  • Mi esposo no me hace el amor 4,020,000
  • Mi esposo no me toca 707,000
No sé si podamos concluir que por cada cornudo que dice "mi esposa con otro hombre" hay dos mujeres que dicen "mi marido no me hace el amor". Difícil sacar conclusiones en base a números de páginas de Internet, quizá hay algo que no contemplo en esto de las sugerencias de Google, pero creo que es algo que puede quedar para la reflexión.

Por mi parte, me quedo con alegría de poder confirmar día a día que los cornudos no sólo no somos pocos, sino que quizá hasta somos mayoría (que no todos lo expresen o lo practiquen es otra cosa).

sábado, 18 de septiembre de 2010

Variantes de infidelidad de acuerdo a la conciencia del cornudo



Quizá haya tantas variantes de infidelidad como personas en el mundo, pero tratando de hacer una taxonomía de la infidelidad, con el fin de comprender mejor el fenómeno, quizá podamos clasificar la infidelidad de acuerdo a la consciencia del cornudo.
  • Infidelidad con cornudo inconsciente. El cornudo no sabe que tiene cuernos. Es quizá el tipo de infidelidad más común, pues si bien la infidelidad es más frecuente de lo que solemos aceptar, al mismo tiempo casi siempre se oculta para no herir a la pareja y reducir riesgo de daño a la relación.
  • Infidelidad con cornudo suspicaz. El cornudo sospecha cuernos, pero no está seguro. Ya sabemos que por mucho que se oculte, la verdad sale a flote. La pareja recibe misteriosas llamadas a su móvil, últimamente se esfuerza más en su apariencia personal y paradójicamente está menos inapetente en el plano sexual. ¡Todo apunta en la dirección de cuernos!
  • Infidelidad con cornudo consciente. El cornudo sabe de sus cuernos. De una forma u otra se ha enterado. Pasa entonces, dependiendo de varias cosas, a dar por terminada la relación o a continuarla en un estado de resignación o feliz aceptación. 

Estas tres formas de infidelidad pueden ser vistas también como tres etapas en la evolución del cornudo, pero no necesariamente todos los cornudos pasan por tales etapas.


¿En qué categoría o etapa tienes a tu pareja? ¿En cuál te tiene a ti?

¿Keratáfilo yo?


 
El keratáfilo es alguien a quien le gustan los cuernos, ya sea ponerlos, recibirlos o disfrutarlos "desde la barrera". Los ponen el cónyuge infiel y su amante; los recibe el cónyuge a quien se le es infiel; los disfruta "desde la barrera" el voyeurista que, de manera directa o indirecta, es testigo complacido de la infidelidad.

De poetas, locos y keratáfilos todos tenemos un poco. Sin embargo, socialmente es mal visto declararse keratáfilo, en razón de que la infidelidad atenta contra la monogamia, recurso para mantener "cierto orden" social. No obstante, conforme la sociedad evoluciona van cambiando muchas formas de pensamiento y ésta no es la excepción. Queda claro que la represión sexual se va acumulando con el tiempo, hasta que llega el momento en el que explota, dando lugar a la liberación de energía que se traduce a veces en la aceptación de prácticas sexuales antes reprimidas y condenadas.

El delicioso sabor del pecado o por qué nos gusta la infidelidad



Me pregunto si cuando nuestros ancestros establecieron tantas limitantes a la sexualidad lo hicieron con la intención de fastidiarnos o darnos un regalo. Quiero decir, cuando se quebranta una prohibición sexual se obtiene no sólo el placer inherente a la satisfacción sexual, sino también el que se desprende del haber pasado por encima de una prohibición. El placer es doble. Quizá en esto radique el asombroso atractivo de la infidelidad.

Entre los bonobos y el celibato

 
La monogamia no es parte de la naturaleza del ser humano, sino un convencionalismo social que se contrapone a la naturaleza "promiscua" de nuestra especie. Los seres humanos tenemos tendencia natural hacia el "intenso" disfrute del sexo, pero debido a que el ejercicio pleno de la sexualidad tiene sus inconvenientes, cada cultura ha desarrollado diferentes mecanismos para limitarla. Uno de estos mecanismos es la monogamia, si bien no adoptada en todas las culturas, sí casi un estándar en la cultura "occidental" de nuestro tiempo.

Lo anterior es mejor comprendido si ponemos los ojos en nuestros parientes genéticamente más cercanos: los bonobos, una especie muy similar al chimpancé. Estos primates llevan una vida sexual muy activa, y no se limita al sexo entre los miembros de cada pareja; follan unos con otros con singular alegría. Éste también sería el comportamiento generalizado del ser humano si no existieran los ya referidos límites culturales, como la monogamia.

Así pues, el comportamiento sexual del ser humano se mueve en una gama que va desde el ejercicio pleno de la libertad sexual, tal como hacen los bonobos, hasta la castidad absoluta. Todos nos movemos en esta gama, y la gran mayoría quedamos en un punto intermedio entre estos dos extremos, dependiendo de qué tanto logra movernos el instinto sexual y qué tanto nos frenamos por las normas morales y sociales.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Infidelidad, tan natural como el sexo mismo

La infidelidad puede ser entendida como el incumplimiento de la norma "sexo sólo con la pareja". Bajo esta definición, toda actividad sexual entre un miembro de una pareja con alguien fuera de la misma, se inscribe dentro de la infidelidad.

La infidelidad tiene su origen en la naturaleza, ya que la biología premia con placer la actividad sexual, sin importar si ésta se da con la pareja, en soledad o con terceras personas. Es decir, la naturaleza no nos mueve a tener sexo con la pareja, sino simplemente: "a tener sexo".

El problema es que sujetar nuestro comportamiento tan solo a lo que la naturaleza dicte puede tener sus desventajas. De ahí el surgimiento de factores culturales tales como las normas sociales y morales que dan lugar, entre otras muchas cosas, al concepto de monogamia (norma social que, como tal, no rige en todas las sociedades).

Así pues, el comportamiento sexual del ser humano es producto de al menos dos fuerzas que parecen actuar en dirección opuesta: naturaleza y norma social. La una nos lleva al disfrute, la otra al "orden". Pese a que parece un contrasentido la existencia de ambas fuerzas, en realidad son tan complementarias y necesarias como el acelerador y el freno de un auto. En su libertad, cada individuo decide qué tanto pisar un pedal y otro, lo que lo conduce a diferentes destinos y, quizá, grados de felicidad.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Nace Keratafilia...


¿Keratafilia? ¿Qué demonios es "keratafilia"?

Acabo de ir a Google, y dice que tal palabra no existe, vayámosla acuñando entonces...

Keratafilia se deriva de los vocablos griegos kérata, que significa cuernos; y filos, amor. Literalmente "amor por los cuernos". Es una manera de dar nombre a la afición por la temática de infidelidad en cualquiera de sus formas y expresiones.

Así pues, en este blog trataré de incluir o referir todo tipo de cosas relacionadas con keratafilia: textos de análisis, fotos, relatos, dibujos, reseñas, vínculos, reflexiones, historietas, películas, vídeos, chistes, anécdotas... en fin, cosas que hayan pasado por mis ojos o brincado en mi mente, exigiéndome a gritos venir a formar parte de este recinto de "pecado" y libertad.

¡Felices cuernos para todos!

Cuckold Survey 2018 - Preliminary Results

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.